jueves, 2 de junio de 2011

Cita a ciegas (1987)



Los hipotéticos peligros, riesgos, decepciones o temores que pueden surgir de un encuentro con una desconocida o con un desconocido son motivos suficientes para que muchos y muchas desconfíen a la hora de abordar la conveniencia de una cita a ciegas. Walter (Bruce Willis) forma parte de este amplio grupo, sin embargo, la necesidad le obliga a aceptar la propuesta que le hace su hermano, iniciándose de ese modo su caída en un vacío de enredo, locura y divertimento. Cita a ciegas (Blind date) es una heredera digna de la comedia alocada, divertida en su planteamiento y en sus personajes, sobre todo Walter, un hombre que se desvive por su trabajo, pero que por surte sufre el accidente de conocer a Nadia (Kim Basinger), hermosa, culta y todos los adjetivos que a Walter se le pasen por la cabeza; pero esta mujer casi perfecta no tarda en llevarle, valga la redundancia al caos más caótico. Como no podía ser de otra manera, Nadia tiene un pero, y ese pero se muestra cada vez que ingiere alcohol, sustancia que provoca su transformación, al más puro estilo Dr.Jekyll & mister Hyde, pero cambiando la locura violenta por una locura más divertida. Para Walter es una sorpresa más que agradable compartir mesa con alguien como ella, hecho que provoca que deje a un lado las advertencias que le han hecho al respecto de Nadia y le proponga beber una copa de champan antes de presentarse en la cena de negocios a la que él debe asistir con una acompañante. Así pues, cuando llegan al restaurante, la mujer da rienda suelta a su otro yo y consigue tras una serie de acontecimientos graciosos, para el público, que Walter pierda el trabajo, pero el desastre no ha hecho más que empezar, ya que David (John Larroquete), el ex-novio de Nadia, exitoso abogado, desequilibrado, mimado y violento, les persigue allá donde vayan; y lo que había empezado como una relación positiva para ambos, se convierte en un infierno para ese ejecutivo que ya no posee nada, ni tan siquiera un automóvil completo. La cita nocturna con la bella doctora Nadia y miss Nadia alcoholizada llega a su fin, pero no antes de que Walter, en un estado ebrio que roza la locura, sienta el impulso de destrozar todo cuanto encuentra a su paso. Sin embargo, no tarda en ser arrestado y acusado de asalto con arma de fuego, imputación que le puede costar diez años de cárcel. La noche concluye, y el día amanece con una monumental resaca, que nubla la conciencia de Nadia, pero que no impide que ésta pacte con su ex a pesar de que no quiera tenerle delante, pero un exagerado sentido de culpa la obligan a aceptar una propuesta de matrimonio que aborrece.


La trama se desarrolla sin permitir un momento de respiro, y cuenta con el acierto de tener como protagonistas a dos actores que conectan tanto entre ellos como con el público, así mismo, la dirección de
Blake Edwards resulta ágil y da la sensación de sentirse a gusto sobre el terreno de la comedia más alocada, cercana al cine animado, y en todo momento sabe lo que se trae entre manos —un divertimento puro—, no en vano cimentó parte de su merecida fama en comedias tan hilarantes como La Pantera Rosa y sus secuelas, La carrera del sigloEl guateque, Victor o Victoria o Micki y Maud. Las situaciones que se dan en Cita a ciegas la convierten en una de las películas más divertidas de la década de 1980 y un excelente escaparate para Bruce Willis, que no tardaría en convertirse en héroe de acción y en estrella cinematográfica, y, cómo no, para Kim Basinger, una de las actrices más solicitadas y famosas de la época.

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