lunes, 17 de octubre de 2011

El viento (1928)

El director sueco Victor Sjöström, uno de los grandes del cine mudo, se trasladó de su Suecia natal a Hollywood en 1923, tras firmar un contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer, durante los años que siguieron rodó con el nombre de Victor Seastrom excelentes películas, de las que El viento (The wind) puede considerarse la mejor de todas. La historia escrita por Frances Marion arranca en el interior de un tren en el que viaja Letty Mason (Lillian Gish) con la intención de instalarse en el rancho de su primo, con quien había crecido; sin embargo, la esposa de éste no puede soportar los celos que le provoca y hace lo posible para echarla. Desde el primer instante, Letty encuentra dificultades: el rechazo de la esposa o la amenaza de un viento que destruye cuanto encuentra a su paso, pero también encuentra aceptación en dos hombres que no pueden disimular la atracción que ha despertado en ellos: Lige Hightower (Lars Hanson) y Wirt Roddy (Montagu Love), individuo con quien había coincidido en el tren y que le había advertido de la fatalidad de un viento que erosiona el alma. Prácticamente nunca se calma, crea tornados y tormentas de arena que amenazan la tranquilidad de unas personas acostumbradas a la presencia de esa naturaleza inhóspita, a la que Letty dice no temer, pero que la afecta influyendo en su estado anímico. Letty tiene miedo, sensación que aumenta cuando se ve obligada a abandonar la casa de su familiar, circunstancia que provoca que acepte un matrimonio que no desea, en el que ya desde el primer instante impide a su marido que la toque. Lige Hightower la mira incrédulo cuando descubre la realidad de que ella no le ama. Ante esa certeza, Lige, desilusionado, le promete dos cosas: no tocarla y conseguir el dinero necesario para enviarla de vuelta a Virginia, puesto que Letty se consume rodeada por las incesantes ráfagas que la amenazan tanto en el exterior de su casa como en el interior de su mente; sin embargo, la peor tormenta todavía no se ha desatado, eso ocurre cuando el peligroso viento del norte amenaza con presentarse, del mismo modo que amenaza la presencia de Wirt Roddy en su hogar, a quien ella empieza a temer tanto como al viento, pero que debe permanecer allí debido a la tormenta. La historia de El viento es dramática, más lo hubiera sido si los distribuidores del film no hubiesen impuesto el final feliz que sustituyó al del montaje original, pero esta circunstancia no minusvalora la magnífica película de Victor Sjöström, una de las obras cumbres del cine mudo gracias a la gran belleza y fuerza visual que desprenden esas imágenes en las que sopla un viento que nunca abandona a Letty, representando el miedo y la locura que la amenazan como a la figura de un caballo salvaje atrapado en la tormenta.

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