viernes, 17 de febrero de 2012

Chaplin, un rey solitario

Charles Chaplin nació en un Londres marcado por la separación de las clases sociales a finales del siglo XIX, en el seno de una familia humilde, cuyo padre abandonó el hogar para dedicarse a la bebida. Pero eso sólo sería el comienzo para el pequeño Charlie, quien se dedicaría a deambular por las calles ejerciendo como actor callejero en compañía de su hermano Sydney; un periplo que no duraría demasiado tiempo, como tampoco duró su periodo escolar, asistiendo a la escuela durante un año y medio. Las penalidades de Chaplin no acababan más que de empezar, pues como consecuencia de la enfermedad psíquica que padecía su madre, sería internado en un centro de acogida para menores, mientras que su progenitora lo sería en un centro psiquiátrico. Y así fue creciendo Charlie, hasta que empezó a actuar para un grupo de pantomima con el que llegaría de gira a los Estados Unidos, donde alcanzaría un importante éxito al interpretar a un borracho que le abriría las puertas de la naciente industria cinematográfica. Charles Chaplin era un observador de cuanto le rodeaba, cuestión que se muestra en sus películas, pues a pesar del humor, en todas se aprecia cuanto descubría a su alrededor. En 1914 se produce su primera aparición en la gran pantalla en un film titulado Making a Living, pero no sería hasta unos días después, con el estreno de Kid Auto Race at Venice cuando aparece por primera vez el personaje del vagabundo solitario que le convirtió en un mito. Tres meses después de firmar con la productora Keystone, Chaplin ya dirigía sus propias películas; allí realizaría 35 cortometrajes en un año, antes de emprender la siguiente etapa de su carrera que le llevaría a trabajar como actor, guionista y director en la productora Essanay, donde Charlot ya se había convertido en un icono de la época. En 1916 firmó un contrato con la productora Mutual que le convirtió en la estrella mejor pagada con plena libertad en sus rodajes, en los que solía contar con un equipo habitual de actores y técnicos. Según se cuenta, Chaplin sería una especie de Dr.Jekyll y Mr.Hyde; ahora se mostraba amable y genial, ahora monstruoso y exigente consigo mismo, con su trabajo y con aquellos que se encontraban en su radio de acción. Además, Chaplin era de esos directores que improvisaba a medida que rodaba, sin apenas contar con un guión, cuestión que le permitía la búsqueda de esa perfección que siempre pretendía en sus trabajos delante y detrás de las cámaras. De su periodo en la Mutual destacan cortometrajes como: El emigrante (The Inmigrant) o El vagabundo (The Vagabond). En 1918 firmaría con la First National un contrato por ocho películas, entre ellas: Vida de perro (A Dog's Life), Un día de placer (A Day's Pleasure), Día de paga (Pay Day) o la comedia pacifista Armas al hombro (Shoulder Arms!), en la cual el vagabundo es enviado al frente europeo durante la Primera Guerra Mundial. First National le construyó su propio estudio, además de pagarle un millón de dólares al año, más el cincuenta por ciento de los beneficios de sus películas, eso sí, Chaplin debía asumir el coste de las mismas, pero pronto surgieron diferencias entre él y los directivos de la empresa. Sus relaciones sociales marchaban opuestas a su éxito, pues se trataba de un individuo solitario como su personaje, poco sociable, que mantendría una única estrecha relación de amistad con otra gran estrella del momento, el actor Douglas Fairnbanks, con quien crearía en 1919 junto a la esposa de éste, la estrella femenina Mary Pickford, y el director David W.Griffith la United Artists, una productora que pretendía alejarse del monopolio surgido tras la unión entre los distribuidores y First National, creando lo que se podría considerar el cine independiente estadounidense. No obstante, Chaplin respetó su contrato con la First National y aguardó lo convenido antes de rodar su primera película para su productora. En 1921, Chaplin inició el rodaje de la que se convertiría en la primera comedia (dramática) de larga duración, El chico (The Kid), película que tuvo que editar en secreto en Salt Lake City como consecuencia de la demanda de divorcio de una esposa que le reclamaba, entre otras propiedades, los derechos de la película. En su primera película para la United Artists, Una mujer de París (A Woman of Paris), no aparece como actor, y resultó un fracaso comercial, aunque se trata de un magnífico drama, que lanzaría la carrera artística de Adolphe Menjou y hundiría la de Edna Purviance, habitual en sus películas hasta entonces, quien abandonaría la actuación, pero continuaría cobrando un salario semanal hasta su fallecimiento. En 1925, consciente de la necesidad de un éxito, Chaplin recuperó la figura del vagabundo y lo hizo en La quimera del oro (The Gold Rush), un enorme fenómeno internacional en el cual el director quiso reírse de la impotencia ante las fuerzas de la naturaleza que se desatan en un inhóspito territorio donde el personaje solitario pretende hacer fortuna. Dos años después estrenaría El circo (The Circus), también con el vagabundo dando guerra, pero en esta ocasión colándose en un espectáculo circense en el que, sin pretenderlo, hace reír a un público que le adora. Pero de nuevo la fatalidad se presentaría en su vida; un nuevo divorcio, una crisis nerviosa y una investigación por parte del fisco significaría el fin de su reinado como el número uno de Hollywood, iniciándose un periodo trágico a nivel personal que afectaría a su carrera profesional y le llevaría a detener el rodaje de la magnífica Luces de Ciudad (City Lights), debido a la muerte de su madre, a quien había hecho trasladar años antes a un centro en los Estados Unidos, a los problemas personales y al miedo a heredar el mal de su progenitora. De este modo, no sería hasta tres años después, en 1931, cuando se estrena Luces de ciudad (City Lights), convirtiéndose en el éxito más grande de Chaplin, a pesar de ser una película muda en un periodo en el cual el dominio del sonoro era total, ...y Charles Chaplin aún no había dicho su primera palabra.

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