jueves, 13 de diciembre de 2012

Escrito bajo el sol (1956)


Humor, camaradería, familia y amargura forman parte del drama biográfico rodado por John Ford sobre la vida de Frank W. "Spig" Wead, oficial y piloto de la armada, reconvertido en guionista cinematográfico tras el accidente casero que le apartó de la marina. Ford presentó a su amigo, con quien había trabajado en Hombres sin miedo (Air Mail, 1932) o No eran imprescindibles (They Were Expendables, 1945), cuando aquel decide desobedecer una orden y pilotar por primera vez un avión, instante cómico donde se desvela parte de su personalidad y de su relación matrimonial con Min (Maureen O'Hara), supeditada ésta última a la devoción que Frank (John Wayne) siente por la marina y que provoca el fracaso familiar que se confirma cuando acepta un traslado que le separa de su esposa e hijas. La vida solitaria de "Spig" se centra en la armada, en sus compañeros, en su rivalidad con el ejército, expuesta desde un punto de vista humorístico y pendenciero, o en su pasión por la aviación, que Min Wead y sus dos pequeñas observan en una proyección donde se muestra uno de sus logros profesionales. Las niñas no le reconocen en la pantalla, como tampoco lo hacen cuando regresa al hogar para retomar una relación que no llega a completarse como consecuencia de su caída por las escaleras, accidente que precipita su inmovilidad y su estancia en un hospital donde definitivamente rompe con su esposa, a quien ama y quien le ama, pero a quien se niega a condenar a permanecer a su lado. La parálisis le aparta de todo cuanto le resulta importante, y el drama cobra mayor protagonismo a pesar de mantener ciertas notas de humor gracias a la constante presencia de Carson (Dan Dailey), incapaz de aceptar los diagnósticos pesimistas de los doctores, convencido de que su amigo no debe rendirse. Escrito bajo el sol (The Wings of Eagles) retoma cierto optimismo cuando Frank W. Wead mueve uno de sus dedos del pie, instante que aventura su recuperación, aunque no total sí suficiente para alejar parte del derrotismo y de la apatía que le ha dominado durante más de ocho meses de inmovilidad. En esa misma habitación, aislado del exterior, se decide a escribir novelas, sin embargo ninguna parece convencer a los editores, hecho que acarrea una nueva sensación de imposibilidad y desesperanza, que logra superar cuando Johnny (Dan Curtis), voz en off al inicio y en medio del film, se presenta en el hospital para ofrecerle la oportunidad de viajar a Hollywood como asesor militar en un film sobre la marina. En la meca del cine se produce el encuentro entre "Spig" y John Dodge, productor que Ward Bond interpretó inspirándose en su amigo John Ford, responsable de este recorrido vital donde no se resienten los saltos temporales, alcanzando una perfecta combinación entre originalidad, realidad y las propias emociones de un director que puso mucho de sí mismo en el film. A pesar del desenfado de buena parte de Escrito bajo el sol desprende un sabor amargo al observar a un hombre incapaz de encontrar el equilibrio en su vida personal, ni siquiera cuando comprende su aislamiento, su vacío o su necesidad de recuperar a sus hijas, universitarias, y a su esposa, solitaria, a quien propone un último intento que no llega a materializarse porque una vez más la marina se interpone entre ellos.

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